Presentación de la Raza Caballos Árabes

Introducción

Aunque de incierto origen, el pura raza árabe fue desarrollado y seleccionado por los antiguos pueblos beduinos de la zona del Njeb, en la actual Arabia, donde las condiciones físicas y climatológicas son tan extremas que sólo pueden sobrevivir los más fuertes, los que están perfectamente adaptados al medio.

Después, cuando Mahoma lo bendijo y fomentó su cría, empezó a expandirse junto con el Islam llegando a los lugares más recónditos de la tierra, siendo el caballo de guerra preferido de muchos y llegando a influir en gran parte de las razas equinas actuales.

La raza en sí no es completamente homogénea y se compone de muchos tipos que en teoría corresponden a las antiguas líneas de los beduinos, que se suponía, provenían directamente de las yeguas de Mahoma.


Cómo es el caballo árabe

A cada línea se le atribuyen unas características físicas, pudiendo resumirse hoy en día principalmente en tres .Kuhaylan en teoría el tipo masculino más fuerte y con más hueso, donde predomina la capa castaña,Saklawi el tipo más femenino, mucho más refinado, más cercano a lo que entendemos por árabe de show, donde predomina la capa torda y Muniqui al que algunos no consideran una auténtica línea árabe y que corresponde a un tipo más longilíneo o de velocidad y con un físico parecido al de un pura sangre inglés.

En líneas generales y aunque ya hemos comentado la gran variedad de tipos que posee la raza, el árabe es un caballo más bien pequeño aunque tremendamente fuerte y sobre todo el rasgo que más le caracteriza, es su gran resistencia que le convierte en el gran especialista de las pruebas de largo recorrido.

Siempre elegante y armonioso, refleja fuerza y brío a primera vista. Su cabeza es de perfil recto a cóncavo, sus ojos deben ser muy grandes y oscuros su hocico pequeño y con unos grandes ollares que le permiten aspirar mucho aire mientras trabaja. Su cuello debe ser largo y arqueado, las espaldas bien inclinadas, el dorso corto, la grupa ancha y fuerte con la cola llevada en trompa, uno de los rasgos junto al del perfil cóncavo que más le diferencia de otras razas, las extremidades deben ser fuertes y bien aplomadas y los cascos muy duros.

Las capas que puede tener un caballo árabe son tordas, castañas, alazanas y negras.


El carácter del caballo árabe

Por regla general, el pura raza árabe es un caballo de muy buen carácter, simpático y cariñoso, muy inteligente y compañero de su jinete y, la mayoría de las veces, muy sensible. Es un caballo que no admite malos tratos ni brusquedades, necesita un jinete que confíe en él para ser, entonces, su compañero y no su esclavo. Sí es cierto que, en determinadas líneas de belleza, nos encontramos ejemplares con un carácter fuerte, aunque muchas veces también este carácter está fomentado por el estrés al que se ven sometidos.

Recomendamos la raza a todos aquellos a quienes les guste realizar una monta de exterior deportiva o de aventura, donde encontraremos a un auténtico compañero. También a quien quiera disfrutar de la belleza de su caballo cuando no puede montar. No recomendamos a quien busque un caballo exclusivamente para dar paseos tranquilos o para lucirse en romerías. Para esos fines existen otras razas mucho mejor adaptadas.